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A brain is a terrible thing to waste

A brain is a terrible thing to waste

Los inquietantes síntomas de la crisis que atravesamos nos indican que llegó la hora de formarles proceso a los medios de comunicación de masas, que día tras día contribuyen a alienarnos, a alterar nuestra auténtica naturaleza, a distanciarnos de nuestra inteligencia potencial y de nuestro interés nato a favor de la evolución y el progreso.

Los datos de que disponemos deberían hacernos ver claramente, en su realidad, cuál es el rasgo distintivo de los medios de comunicación de masas: la misantropía. Su actividad denota si no odio hacia la humanidad, al menos desprecio. Como diría Tácito, nemici humani generis sunt.

Cumplir la misión que les ha conferido la ley. Es algo que aún está a su alcance; bastaría con proponérselo. Pero en lugar de eso la quebrantan sistemáticamente. Podrían cooperar de modo eficaz al desarrollo social y cultural de la humanidad. Pero no lo hacen.

Quienes rigen tan importantes órganos de la opinión, impidiendo que contribuyan a la difusión del saber, merecerían la famosa invectiva de Jesús: “Ay de vosotros […] que habéis robado las llaves de la ciencia; no habéis entrado vosotros y habéis impedido entrar a los que lo deseaban.” (Lucas, 11,52).

De camino hacia la Universidad de Yale. En Estados Unidos, para dar un seminario, me impresionó una frase escrita en un cartel que publicitaba los programas de una escuela negra, en una pared de la estación de New Haven: 

A BRAIN IS TERRIBLE THING TO WASTE

Es decir: “Es terrible desperdiciar un cerebro.”

Pero quisiera recordar también otras frases, que figuraban en la portada del semanario Ordine Nuovo, órgano de cultura socialista creado por Antonio Gramsci, que tuvo a Togliatti, Terracini y Tasca entre sus redactores y cuyo primer número apareció el 1ro de mayo de 1919. Creo que ha llegado el momento, en vista de los problemas y las disensiones que atormentan a la humanidad entera, de recordar a todos cuantos somos víctimas, inocentes o no, de una sociedad empeñada en mantener a sus miembros en un estado permanente de infantilismo, lo que estos reformadores preconizaban:

Instruíos, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia.

Agitaos, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo.

Organizaos, porque necesitaremos toda vuestra fuerza.

Y, por encima de todo, hay que tener bien presente esto:

A BRAIN IS A TERRIBLE THING TO WASTE!