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Errar el tiro. Lo próximo como paisaje en Nuri Bilge Ceylan

Winter Sleep, Nuri Bilge Ceylan, 2014

Winter Sleep, Nuri Bilge Ceylan, 2014

¿Para Nuri Bilge Ceylan el vasto paisaje de Turquía equivaldría a entenderlo y situarlo como una epidermis, una piel al roce por tocar? Todo su cine desde el comienzo, ha sido visitar las extensiones solitarias de Turquía, sobre todo en la región de Anatolia, y sus regiones recónditas. Su cinematografía busca recomponer una mirada hacia esta geografía, trazando un mapa detallado para observar los cambios climáticos y sus temperaturas, así como las topologías, montañas y sus accidentes; ver las paulatinas lloviznas de nieve hasta tocar su frío. El paisaje en Ceylan es íntimo y tiene que serlo. En efecto, el paisaje no es lo que queda a distancia, sino es la imagen de lo íntimo como aproximación. Aproximación no a la idea de nación turca, sino a una región y sus problemas sociales. Todas sus imágenes son relocalizar el espacio más íntimo: las casas de campesinos u obreros, sus objetos y muebles alumbrados por tenues luces, que apenas relucen la sencillez de sus viviendas. Para Ceylan el paisaje se torna intimista para poder ir a estos ínfimos rincones, donde la vastedad se clausura en aras de este micro universo apartado.

¿No es la última película Sueño de Invierno, 2014 la conclusión más acertada de todo su pensamiento cinematográfico? Es donde se lleva a cabo la estrecha relación entre el gran paisaje y el interior así como su transposición. El gran paisaje va a ese interior insignificante y ese interior minúsculo asume la grandiosidad de ese impresionante paisaje. Este momento cinematográfico se venía manifestando en sus anteriores películas. Por ejemplo en la anterior película: Érase Una Vez En Anatolia, 2011 (película muy cercana a nuestra actual realidad mexicana) donde una comitiva policiaca junto con el procurador, encabeza una investigación, para hallar la fosa donde fue enterrado un cadáver victima de asesinato. Por toda una noche, recorren entre las grades serranías de Anatolia para esclarecer el lugar y el móvil del asesinato. A su vez, el propio procurador se enfrentará al desentierro de una situación personal; comenzará a esclarecer las razones de la muerte súbita de su esposa. El paisaje es la sombra de un equivoco. En su más íntimo desconcierto el procurador lo irá esclareciendo hasta desenterrar a su esposa, entender las razones de su muerte para volverla a tocar de nuevo.

En Sueños de Invierno, el acaudalado Aydin, exactor retirado, no reconoce, no alcanza a ver su fracaso personal, busca ante todo enterrarlo. Durante los años lo que ha venido haciendo, la administración del hotel y la herencia familiar, lo acomoda como un gran patrón asegurándole una ceguera pertinaz. En su administración se autoerige como una personalidad a la altura de su fracaso personal y de sus sueños incumplidos. Una aparente generosidad esconde una arrogancia fría y calculadora, a la cual le gusta mirarse por encima de los demás. El paisaje comienza a reconocerse a este nivel táctil cuando el personaje comienza a reconocer su invierno (fracaso). Todas los alrededores del hotel situado en unas cuevas en Capadoccia alojadas en grandes fallas geológicas, acaban siendo borradas por la espesa nieve.

La tensión entre paisajes, es también la tensión política que se suscita cuando la esposa afectada por los desplantes de Aydin, va a visitar a los trabajadores presionados en pagar la renta que éstos deben a su marido. Este momento es donde los paisajes se transponen. En la muy sencilla casa, donde viven Ismail y su hermano, se aprecia ante una luz escasa los objetos apenas iluminados. Viejos muebles roídos, tapetes deshaciéndose, objetos desgastados que rodean una chimenea pequeña para calentar apenas la casa, sugieren la escasez en toda su intimidad. Sin embargo la esposa Nihal, bajo un acto de orgullo propio ante el ninguneo de su esposo, les quiere donar una cantidad importante de dinero para pagar sus deudas y comprar cosas que les han sido desposeídas. Ismail le pregunta por qué razón trajo el dinero y de quién es, ante esas preguntas ella no contesta. En un arrebato Ismail arroja el dinero al fuego. ¿No es en esta escena la reconstitución de la dignidad de todos los marginados y oprimidos del mundo? Este acto está a la altura del paisaje verdaderamente. Es un acto puramente revolucionario. Este acto es tan potente que incluso rebasa la violencia, es tan subversivo que pone fin a la idea de caridad y autocompasión. Esta determinación terminaría con la relación de poder porque el amo siempre necesita al patrón y viceversa. Sin embargo, pone en acción la fuerza para alcanzar lo que hace mucho se ha perdido: la dignidad del hombre oprimido. Nuestra sociedad se erige justo para el fin contrario, alcanzar el fajo de billetes y callar. Ismail alcanza un acto de verdadera implicación política: deja de tener precio y sostiene heroicamente con toda su dignidad la total carencia.

Al final, la imagen de la liebre herida de muerte cazada con gran sorpresa por Aydin, nos pregunta: ¿no es el tiro acertado la evidencia del tiro de error en el que ha vivido (vivimos) también? ¿No es ese error sostenido por años lo que no le ha permitido comenzar a reescribir otra historia?