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Hablar Flores*

Hablar Flores*

*Entrevista realizada por el escritor Enrique Rodríguez Aráujo y el artista Alberto Baraya.

Baraya juega al cambio de elementos del método científico; de este modo logra una reescritura de la historia, una puesta en abismo de las estructuras. Su práctica es la recolección de plantas artificiales; su experiencia, la exploración que rompe, que suplanta. La búsqueda del artificio lo lleva de las ciudades a las selvas, pues en la re-construcción también se incluye la figura del expedicionario científico del siglo XIX que entonces cambia los utensilios tradicionales por nuevas herramientas: alicates, tijeras, cámaras fotográficas y de video. La pluma y el pincel de los viejos exploradores se le prestan a la re-escritura del río Amazonas, y esa re-escritura es suplantación del libro que carga en la mano: El río, del norteamericano Wade Davis. Baraya, sin mucha pena, dinamita los viejos contenidos y hace que sus fragmentos se reorganicen en un nuevo discurso de irrisión. Para rendirle homenaje a sus inspiradores (Davis y Schultes, exploradores del río que le anteceden) Baraya realiza la mímesis del insecto que se pone en evidencia: demasiados brillos, demasiados colores llaman la atención del ave. Recorre las mismas rutas, asume las mismas poses exploratorias, pero lo suyo es subversión que denuncia el método, las estructuras. Se encadena a los antecedentes pero como el infiltrado desestabilizador, impertinente; cambia pétalos reales por cortes de seda o tela pintada. Sustituye pistilos orgánicos por pintarrajeadas varitas plásticas que hablan de cosas nuevas.

Encuentra plantas artificiales en todas partes: en las casas rivereñas formando parte del adorno habitual, sobre la nevera, en la mesa de centro, en medio de las antenas del televisor… La del artificio es una fisiología que nos habla de la gente. Con sus pétalos enormes, destellando en rosa y púrpura, de tallo confeccionado en alambre que sede a los caprichos de quien la obtiene, la orquídea falsa rinde sus atributos a una necesidad cultural, a un uso diario. Se admira su capacidad de pasar por otra e incluso de superarla. Pero más allá se encuentran los usos cotidianos evidentes en el taxón. El fragmento del linóleo que decora el altar de una iglesia colonial nos habla de otra historia, la del recurso local para superar la pérdida del original de madera que se habrán tragado los gorgojos. ¿Qué leer en las devociones si sus parafernalias son made in China y ya no factura del artesano devoto que da forma a la sobrenaturaleza? Las promesas del romero se pagan ante el altar falso; a los pies del santo, flores anónimas fabricadas por un empleado al otro lado del mundo. Sin embargo, las estridencias sirven más a los propósitos del feligrés. ¿Cómo darle forma a los símbolos si la rosa natural se quiebra al torcer su tallo? Mejor es la margarita de alambre dulce y pétalos de tela, que se deja torcer en beneficio del discurso que el explorador, ahora malicioso, descifra en el taxón y en su fotografía, en su video sobre tatuajes florales. De esta manera el arte explota su capacidad de ofrecer conocimiento más allá de sí mismo.

¿Qué es el Herbario de Plantas Artificiales?

Se trata de un proyecto compuesto por varias obras, y tiene que ver con ciertos asuntos alrededor de las prácticas del arte y las prácticas sociales. Por eso envuelve elementos políticos y simbólicos que se encuentran en las prácticas estéticas cotidianas. El Herbario está basado en las expediciones botánicas coloniales, pero cambiando algunos de sus elementos con el fin de poner en entredicho las estructuras a las que respondían.

¿Cuándo se inició el Herbario?

Comienza más o menos en el 2002, y está basado en la recolección y clasificación de las plantas artificiales made in China que han sustituido a las plantas naturales. Esta práctica poco a poco se ha ido extendiendo, y si en un principio se imitaban las imágenes y láminas que se editaron en los años cincuenta de la Expedición Botánica, se han ido incorporando nuevos elementos, otras variedades, que es lo que a mí me interesa.

Recolectando plantas falsas uno se va cuestionando sobre cómo vamos remplazando a la naturaleza por una representación artificial que sea más cómoda para nuestra vida cotidiana. Cuando uno cambia un solo elemento de esa estructura (La Expedición Botánica), en este caso el estudio de las plantas artificiales y no de las naturales, todo se pone en cuestión de manera que permite entender qué es lo que hacemos diariamente con respecto a la naturaleza y nuestro entorno.

¿Cómo llega a la idea de hacer un herbario?

Mi formación como artista implica tener en cuenta no sólo las técnicas de la reproducción y la composición (por ejemplo las técnicas de la fotografía) que hablan de un arte como práctica, de una tecnología del arte sino también el arte como una práctica sobre el conocimiento. Entonces yo planteo que esta sea una estructura (el Herbario) donde el arte quiere realizar y llegar a otro conocimiento. El arte no solo está al servicio de otras áreas sino que interactúa con ellas, y proporciona un cierto tipo de conocimiento. Cuando yo comencé a hacer la recolección era más o menos repetir la lección de biología del quinto grado en donde uno tenía la oportunidad de conocer el mundo a través de la recolección, la oportunidad de entender el entorno a través del estudio de los objetos. El Herbario es casi que una repetición de esta práctica que ya está como una especie de software incorporado en la cabeza de todos nosotros. Por eso es muy fácil llegar a este proyecto. Es decir, todos tenemos la clave para hablar flores.

¿Qué tipo de conocimiento nos ofrece el Herbario de Plantas Artificiales?

El arte permite conocer y tener un criterio ante el mundo que nos rodea. Cuando un pintor pinta un paisaje trata de volver a presentar lo que ha visto. En esa práctica no solo hay unas técnicas de la representación sino todo un bagaje cultural que le permite a la persona interpretar los datos que están en frente. De este modo la práctica artística genera conocimiento. Lo que yo hago utiliza metodologías científicas muy sencillas: investigación, tesis, antítesis e hipótesis. Se trata de aplicar los principios básicos de las ciencias a la práctica del arte para engancharla a la realidad contemporánea, desde el hecho de la observación y la contemplación, hasta la toma de posición ante unos eventos y acontecimientos sociales. Por ejemplo, de las recolecciones que hice en las iglesias de Quito incluí algunas en el Herbario, porque eran representaciones de madera; eso me permitía volver a hablar de lo que significa la adoración, el sistema de representación dentro de lo religioso.

 

El Herbario de Plantas Artificiales es un Herbario barroco…

Todo el Herbario es una colección de engaños. Un salón que tiene un florero y que está adornado para dar la bienvenida a un grupo de personas es un homenaje social a las personas, pero a la vez tiene una carga de artificialidad muy grande: en el hecho de la construcción cultural de un salón adornado con un jarrón y en el hecho de que eso tiene otra falsedad; se trata de alagar al ojo, al tacto… Todo termina siendo un engaño, una colección de engaños.

La planta china representa con sofisticación hiperbarroca el objeto natural para que perdure y sea cómodo. Hay un asunto en torno a la mímesis, en torno a la copia de la realidad que siempre admiramos. Se analizan cada uno de los factores y se concluye: aquí hay una cosa que sorprende porque engaña mejor. Luego vienen las preguntas sobre las fábricas en el sureste asiático que trabajan con una serie de personas que repiten sistemáticamente las flores artificiales para suplir esa pequeña necesidad de decorar, pero también de engañar, y de sorprenderse a través del objeto artístico. Lo que a mí me interesa es todo lo que circula alrededor de ese objeto (la planta artificial). Porque también es objeto de adoración, y hace parte de las creencias, suple ciertas necesidades en los sistemas de creencias.

Pero es una colección de engaños que hablan de la gente, de la cultura popular, por lo menos.

En los cementerios es en donde más plantas artificiales puestas en práctica se encuentran. El otro lugar donde se encuentran es donde las venden. Entonces hay una oportunidad para hablar sobre ciertos elementos que aparentemente no estarían ligados al estudio de la biología: a través de una flor, de una margarita artificial enlazada con cadenas de plástico, al recogerla de una tumba, estoy hablando de quién era ese personaje que la puso allí en primer lugar. Así que todo está allí; en unas flores made in China en la tumba de Francisco Franco, o en estas margaritas en cadenas de plástico halladas en la tumba del activista Chico Méndez, en la selva brasilera, que cuentan la historia de su asesinato y cómo construyó una defensa de la selva como un lugar de trabajo. Como vemos, las plantas artificiales le permiten a uno ir y comentar sobre esos elementos que permiten entablar un diálogo. ◉

Alberto Baraya es un artista bogotano licenciado en Bellas artes con Especialidad en Pintura de la Universidad Nacional de Colombia. También es Maestro en Estética y Teoría de las Artes del Instituto de Estética y Teoría de las Artes, de la Universidad Autónoma de Madrid, y ha realizado varias exposiciones en Colombia, España, Estados Unidos, Brasil, Francia, México, Italia. Una de sus obras más sobresalientes es el Herbario de Plantas Artificiales.

Enrique Rodríguez Aráujo, profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana. Con sus estudios e investigaciones independientes ha venido creando un discurso particular sobre la estructura narrativa y el relato urbano que le permite ofrecer nuevas herramientas para la comprensión y expresión de la ciudad contemporánea desde el lenguaje literario. Ha publicado Héroes en la editorial La Serpiente Emplumada y Pájaro Violento, Trilce Editores 2011.