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La Caverna de los Sueños Tecnificados

La Caverna de los Sueños Tecnificados

Lo sagrado es ese rebullir pródigo de la vida que, para durar, el orden de las cosas encadena 
y que el encadenamiento transforma en desencadenamiento, en otros términos: en violencia.
Sin tregua amenaza romper los diques, oponer a la actividad productora el movimiento
precipitado y contagioso de una consumación de pura gloria. Lo sagrado es
precisamente comparable a la llama que destruye el bosque consumiéndole…
George Bataille. Teoría de la Religión.

Al Comienzo de la película “La Cueva de los Sueños Olvidados” de Werner Hezog (a manera de documental) nos va adentrando junto con el equipo de investigadores y su grupo de camarógrafos al interior de la caverna. La caverna llamada Chauvet en honor a su descubridor, localizada en Francia, parece tener 30,000 años de antigüedad. Herzog nos narra que en el interior de la caverna se encuentran unas misteriosas pinturas en perfecto estado de conservación, debido a que la cueva fue sepultada miles de años atrás. El interior de la caverna se ha conservado cómo si el tiempo no hubiera transcurrido. Ante esto, Herzog se irá haciendo varios cuestionamientos (a nosotros) y al grupo de investigadores.

Posteriormente Herzog, irá interrogando al equipo de investigadores sobre el origen de estas pinturas y los motivos de éstas. Los científicos en un principio contestan con datos duros, pero las preguntas que les hace Herzog realmente no pueden ser contestadas de una manera científica. Sin embargo, los investigadores responden, pero de alguna manera sus respuestas se alejan del discurso científico, y más bien dan rienda suelta más a su imaginación. En lugar de probar sus hipótesis basadas en sus investigaciones estrictamente científicas hacen uso de la ficción. Uno de los momentos más paradójicos, es cuando la directora del proyecto comienza a explicar los motivos de la cueva como relatos, pequeñas historias sobre los caballos y la lucha entre los rinocerontes, que están dibujados en la parte interna de la caverna.

¡Es aquí donde Herzog quería llegar! El discurso científico es dislocado y se evidencia como inoperante ante la pregunta clave que Herzog lanza: ¿Es posible pensar que en esta cueva surgió el primer hombre con habilidades artísticas y técnicas? La respuesta por parte de los científico no es clara, piensan más en como recaudar más pruebas antes de responder esta respuesta determinante. Lo que realmente buscan los científicos es perpetuar los datos técnicamente, más no responder preguntas cruciales. El pensamiento científico se evidencia limitado constantemente, es por eso que busca cerrarse sobre sí mismo, busca apegarse al discurso de la técnica: fijarse a los datos del inventario, descifrar dentro del dato arrojado y situarlo en una constante observación para registrarlos, sistematizarlos etc… Pero al final no responden ante la pregunta sobre quiénes eran, cómo pensaban estos hombres, ni su interpretación en el ámbito de lo sagrado. ¿Estos hombres primitivos concebían un dios objetivamente, o por lo contrario, admitían una divinidad como una continuidad desencadenada, una fuerza vital vertiginosa, un caudal efervescente de la que participaban, sin separarla?

A pesar de la irresolución científica, el documental va avanzando al grado de pasar del documental a un relato de ciencia ficción; surge un extrañamiento en el film. Este giro es recurrente en otros documentales de Herzog. Uno de estos puntos cruciales es el momento en que un arqueólogo vestido de venado, toca por medio de una astilla de hueso transformada en flauta el himno de EU. Esta flauta se presume, era un instrumento musical proveniente del tiempo de las pinturas de la cueva. A partir de esa escena, el documental se traslada a la ficción, se genera una abertura y es cuando le permiten grabar a detalle la caverna con su equipo. Este giro es un punto central, ya que a nosotros se nos sugiere un extrañamiento, como si el misterio de la caverna y sus enigmas se prolongará hacia nosotros, abriendo un sentido del tiempo. De golpe el vacío entre ese tiempo y el nuestro se pronuncia. En ese momento vemos a detalle las pinturas, sin embargo ¡no esta ahí el corte que se advierte, no está en la imagen y lo que se deduce de ella!

Herzog nos sitúa en los bordes del tiempo. Casi al finalizar del documental, se va sugiriendo en mayor medida, que estamos en un relato de J.G. Ballard. De pronto vemos un invernadero a unos kilómetros de distancia de las cavernas de Chauvet, a lado de una planta nuclear, donde unos cocodrilos albinos nadan en unas tinas en un medio completamente tropical artificialmente creado. Cabe preguntarnos si también nosotros estamos ante un tiempo fabricado, tecnificado ¡Nosotros estamos atrapados en la historia, ellos no! No podemos diferenciarnos de este tiempo prefabricado, el hecho de que como espectadores de cine se afianza más este aspecto en nosotros como testigos a miles de kilómetros de este lugar. Es probable que estemos más cerca del cocodrilo albino que de los hombre de Chauvet: ¿Somos nosotros como cocodrilos asomados al abismo del tiempo cuando observamos las pinturas de la cueva de Chauvet? Nos pregunta Herzog y que difícilmente puedan contestar los científicos. Mientras el cocodrilo nos mira al final de la película, nos pone en nuestro verdadero lugar en el tiempo, y es el mismo lugar en cual presenciamos y vemos esto en cine 3D.

Pausa y Recapitulación

El equipo de investigación se desplaza por el interior de la caverna sobre una plataforma de metal para que no se pueda tocar nada, ni dejar ninguna huella, ni tampoco dejar “nuevo” rastro alguno. ¿Porqué mantener el tiempo clausurado cuándo este ha sido plenamente abierto? Aquí se nos presenta una aporía. La ciencia ingresa para recavar el mayor y mínimo dato posible, pero al mismo tiempo sitúa una clausura. La cueva queda de pronto inscrita en un tiempo científico técnico, deja realmente de ser lo que por miles de años había sido. El tiempo de la caverna con sus agentes de cambio se vuelven objetos de observación y artificialmente se mantiene clausurada e intacta. ¿No es justo este esfuerzo, la manera en que la ciencia busca detener el transcurso del tiempo no histórico y hacerse ahora técnico-histórico para devolverle su supuesto estado prístino? Aquí se articula una doble imposibilidad, la primera es hacia un acercamiento al mundo y misterio de la caverna junto con sus pinturas, la segunda es la imposibilidad de regenerar su condición de encierro en un tiempo histórico técnico. Ahora pertenece al relato histórico, ahora se le ha otorgado en un lugar en la historia, es materia de estudio científico, y se le fijaran tanto categorías como un lugar asequible para su estudio. Vemos ahora como estudian la caverna sentados en sus computadoras, se le practican análisis de todo tipo. El tiempo verdaderamente no histórico, se ha clausurado y la caverna se enfrasca. Parece imposible pensar en que va a transcurrir el tiempo, pensemos en 1000 años después de esto. Cabe preguntarse ¿dónde quedarán estos estudios? Tal parece que el factor entrópico ya no fuera factible, la ciencia ha borrado toda posibilidad de huella nueva. No hay más huella ni rastros de ese lejano pasado tampoco, porque ya no se puede habitar ni el tiempo ni el espacio desde ese pasado. Desde mi punto de vista, no creo factible que las pinturas buscaran realmente comunicarnos y menos a nosotros, pertenecen a ese mundo, a ese tiempo.

Se menciona que hay una propuesta de realizar una reproducción exacta de la cueva para los turistas, cerca de la región donde la original se encuentra. Ahora el nuevo relato serán los miles de testimonios de turista que con cámara en mano estarán subiendo en línea y en tiempo real los atisbos de su experiencia.