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La escritura del canibal. Grabaciones entorno a la novela “El Entenado” de Juan José Saer

La ecritsura del canibal. Grabaciones entorno a la novela “El Entenado” de Juan José Saer

La Escritura del Caníbal.

Variantes de montaje fílmico.

Ciudad De México al diez y ocho de septiembre del dos mil catorce. Primera grabación. Abro la aplicación Quicktime, Audio Recorder para comenzar a grabar, son las 12:35am. Desde la habitación comienzo a hablar a la computadora. 4,3,2,1:

La novela de Juan José Saer El Entenado tiene una gran cercanía con las novelas de Ricardo Piglia. Pareciera que están trabajando la ficción desde un mismo lugar. Hasta cierto punto, están repensando la naturaleza de la ficción y la del escritor. El Entenado publicada en ¿1983?…en el 83, sí. Nos narra en primera persona un grumete o marinero, de nombre Juan del Puerto, sobre la expedición que realizaba junto a su capitán y tripulación en los mares del sur americano. Imaginando ciudades de oro, vislumbran la pesquisa hasta adentrarse en ríos desérticos. Sin dejar huella a su paso, navegaron por el Río Paraná, hasta llegar a lo que es hoy Santa Fe, Argentina. Después de días y más días sumándose, viendo el mismo río, el capitán del barco español decide bajar y desafiar a la fortuna obteniendo de ella flechas y muerte segura; sobre las tierras americanas a pleno sol. El destino de Juan del Puerto se decidió, fue llevado con la tribu de indígenas antropófagos, llamados los colastinés para vivir con ellos durante diez años y regresar en otro barco de vuelta, después de ser liberado por estos nativos, sin más.

Todos estos elementos son cardinales en la obra de Saer, son los puntos donde se inscriben sus personajes: el río, la zona, el tiempo y la sentencia del vacío. Para invocarlo Saer acude al desdoblamiento: entre hechos históricos borrables y la ficción que se registra de ellos; caras de la misma moneda. El Entenado desempeña estos elementos vitales; son los mismos mecanismos de la ficción, entendidos como artificio, que exigen precisión de relojero, empleándolos para desfasar y jugar con el pasado o con la historia misma, como parte de la misma ficción. También coincide con los puntos centrales que tiene con las novelas de Piglia, porque parece que Piglia igualmente va hacia tras, a reescribir los hechos del pasado y de ahí comienzan a construir sus propios puntos de partida. Los eventos históricos son los personajes, se vuelven experiencias narrativas, dislocadas en el tiempo.

En esta versión de la literatura, tanto Saer como Piglia, no solamente están conscientes que hay que escribir para contar una historia, si no cómo contarla. Primero invierten los propios términos de la propia ficción. El propio relato queda desmontado dentro del propio relato, se vuelve una parte constitutiva de la propia narración.

Saer considera el aspecto central histórico con respecto al texto Historia de Argentina de José Luis Busaniche al haber leído algunos párrafos, donde se mencionan estos hechos. Encontrando en el personaje del grumete al auténtico narrador de los hechos, ya que no ha dejado nada escrito (lugar vacío para incorporar al otro) Aquí Saer como escritor lo canibaliza. Sin embargo fue espectador directo, al haber vivido diez años con esta tribu indígena. Saer busca descifrar la naturaleza del escritor, tanto en su novela, como también al considerar la condición misma de lo escrito y sus distancias frente a los hechos. El testigo o cautivo, queda asido en dos mundos: en el mundo de esta experiencia que se va revelando de una manera onírica muchos años después y va adquiriendo realidad al ir atrás en el tiempo. Estando en el pasado interrumpe la narración y regresa al presente. Este juego entre tiempos impide establecerse en uno fijo para conjugar los dos tiempos, disolviendo el presente de una crónica lineal. Si habla de una experiencia es porque esta dotada de este doble juego, el personaje que escribe no es doble, pero esta disuelto en la propia ficción, es como un molde vacío para llenarlo de los desplazamientos y recorridos en el tiempo.

Saer registra una invención doblemente articulada. El personaje cohabita en dos mundos, siendo que esta situación a la par, es la naturaleza misma del relato. El personaje queda atravesado en dos mundos, el período de diez años que son los que vive con los indios, y el otro, los años posteriores después de que es liberado del supuesto cautiverio para regresar al viejo continente. Saer conjuga la imagen del prisionero con la naturaleza del escritor, para Saer son el mismo personaje. En la novela el escritor-cautivo es retenido por los indios, porque alguien tendría que ser la parte del testigo, alguien tiene que relatar sobre ellos.

Este doblez urde una trama en un tiempo pasado y un tiempo presente-pasado, una condición de entre pasados y presentes que recorre la narración a manera de un circuito. Estos pasados reconfiguran todo el mecanismo. Se deduce una cuestión muy compleja sobre la memoria y el recuerdo. Me parecen los puntos mas importantes de la novela, porque estos circuitos van deshaciendo la novela en una poética que se va alcanzando hasta el final. La interrupción saereana va logrando cuadros de una frágil y abrupta belleza, los cuales van transitando en el tiempo para llevarlos a una nueva forma de escribir estos hechos “históricos”.

Segunda grabación. Ciudad De México al diez y ocho de septiembre del dos mil catorce. Vuelvo a la aplicación Quicktime Audio Recorder para grabar, son las 12:44am. Misma habitación comienzo a hablar a la computadora. 3,2,1:

Si ponemos atención realmente no hay personajes en El Entenado, y esto es uno de los puntos mas inauditos. ¿Son los indios los personajes, la colectividad o el mecanismo literario? La experiencia relatada es tanto un recuerdo como un sueño o es el punto donde la traición absoluta se vuelve ficción, porque desde el momento en que surge este personaje testigo, relator, prisionero, no es para asumirse como personaje, es para generar realidad ficticia, termina siendo devorado, ingerido por ésta. Es así que la historia entra en cuestión, el hecho histórico es replanteado bajo una mirada literaria y extra literaria (antropología) Saer piensa en desplazar el origen del relato del descubrimiento del Nuevo Mundo, Revirando así la mirada del gran relato histórico. Los colastinés y el testigo-escritor están involucrados en la historia del descubrimiento de América desde el micro relato eclipsado; minúscula historia extinguiéndose.

Nado en un río incierto que dicen que me lleva del recuerdo a la voz.

Repito. 2,3,4,5…en el baño.

Nado en un río incierto que dicen que me lleva del recuerdo a la voz…

Desde esa pequeña historia es como se puede recobrar el tiempo perdido y a su vez, puede plantearse el juego de la invención y de la memoria histórica, para mantenerse al margen y continuar desmantelando el mismo discurso histórico que gira en torno al descubrimiento. Porque en el caso del personaje principal no es tal, como ya dijimos, no existe. Es tan testigo como invención de los indios, es sólo un personaje que va a funcionar dentro de la misma ficción, afuera no tiene cabida. Los mismos mecanismos de la ficción, acaban absorbiendo al personaje. Doble acto de ingestión, Saer como artífice de este mecanismo y los indios engullen al cautivo-escritor. Al que cada noche devoran e incorporan para que los narre, los corporice y los lleve a la pluma, al papel; sangre y cuerpo. Saer plantea el acto de escribir como un acto de canibalismo. La realidad de los colastinés es el motor de la novela, es el grupo, es la colectividad la que realmente va a hablar, porque finalmente el es un medio de los indígenas. El famoso nombre como nombran a este personaje es el punto donde los indígenas van a encontrar un medio, un texto, un libro donde van a escribir esto, es justamente el escritor, la pluma que ellos escogen para que en un futuro puedan encontrar ese relato para ellos mismos, no para que otros los recuerden. Ellos deciden quien es el DEFGHI (nombre como lo bautizaron los indios) ellos inventan su propio escritor, la realidad la cosmovisión. Ellos idean el estatuto a través del personaje narrador. Ellos son los herederos, los descendientes de su propia historia y de su propio final.

En la novela el personaje desconoce porqué sobrevivió al ataque donde murió su tripulación. Pero al escribir mucho tiempo después solo y envejecido, se da cuenta de la razón, él es la pluma, se reconoce como escritor, porque el es el medio por el que ellos van a hablar y están hablando. Se sabe mecanismo de la propia ficción, entonces el personaje es el mecanismo mismo. La escritura se devuelve contra sí, para indeterminar bajo la experiencia un conocimiento que no deja de replantearse bajo su propia vitalidad. Escribir es seguir allá, en la playa, la escritura reinscribe la realidad, desde el corazón de la crónica la cual desborda heterocrónica. Explicar los indios colastinés es seguir viviendo con ellos, conviviendo en el caserío.

Tercera grabación. Ciudad De México al diez y ocho de septiembre del dos mil catorce. Doy click a la aplicación Quicktime, Audio Recorder para grabar, son las 12:58am. Misma habitación, silencio. Comienzo a hablar a la computadora. 4,3,2:

Otro de los puntos claves con respecto al El Entenado, es de alguna manera un ajuste de cuentas con la novela de Alejo Carpentier, Los Pasos Perdidos. En Los Pasos Perdidos subsiste una estructura romántica que determina la novela, en el caso de Saer es lo contrario, El Entenado logra desoperar el discurso entorno al descubrimiento de América. En Los Pasos Perdidos hay una mirada de aproximación a América muy europea. Lo que sucede en la novela de Saer es una suspensión a esta condición. El personaje de Los Pasos Perdidos no puede volver sobre el tramo de experiencias que tuvo en el Río Orinoco y desesperado busca regresar a este paraíso idílico, al cual ya no puede volver jamás.

Busco el libro de Alejo Carpentier sobre el escritorio, doy al final del libro con la página 278 y leo las partes subrayadas:

“He viajado a través de las edades; pasé a través de los cuerpos y de los tiempos de los cuerpos sin tener conciencia de que había dado con la recóndita estrechez de la más ancha puerta…” “Aquí puede ignorarse el año en que se vive, y mienten quienes dicen que el hombre no puede escapar a su época. La Edad de Piedra, tanto como La Edad Media, se nos ofrecen todavía en el día que transcurre. Aún están abiertas las mansiones umbrosas del Romanticismo, con sus amores difíciles…” “Hoy terminaron las vacaciones de Sísifo”

Lo mismo sucede en el caso de El Entenado, pero la gran diferencia, es la forma de construir la zona donde habitan los indígenas, en ningún momento es un paraíso, tampoco un lugar prístino. Por el contrario, esta tribu sabe de antemano que su vida es breve y que las condiciones de vida son severas. Su subsistencia esta determinada por cómo se relacionan con su realidad y cómo la confeccionan a cada detalle. Sin embargo esta les dice que van a desaparecer. Lo informe los rodea, los acecha, esa extraña vitalidad surgida de en medio de la selva los angustia, los canibaliza. Es por eso que en todo momento ellos luchan, actúan contra esa fuerza exterior, conscientes que jamás van a poder vencerla. Al mismo tiempo la celebran con terrible vehemencia cada año. Si la celebran así, es porque está por encima de ellos mismos y ansían equilibrarse con esa fuerza el día del festín caníbal gracias a la embriaguez total; hasta dispersarse en esa nada. La encaran con toda valerosidad de manera impetuosa.

La realidad colastiné podría entenderse como una cosmovisión cerrada, sin embargo es un orden que se rodea y erige alrededor del vacío. La novela de Juan José Saer es una ficción al vacío.

Hay una parte casi al final de la novela, después de celebrar el gran bacanal caníbal donde un indio esta muriendo debido a los excesos del banquete, se encuentra expirando en la playa a plena luz del día, de frente al sol, hasta encontrar por fin la muerte, cantando su autosacrificio. Se deja llenar del vacío, de lo informe. con esta imagen, Saer explica la continuidad que tienen los indígenas en cuanto a su entorno, la cual no es una continuidad paradisíaca a la manera como la sitúa Carpentier. La novela de Carpentier traza un idilio occidental trágico. Saer destroza por completo esta idea, cuya versión del regreso al origen es producto de una mirada occidental. El personaje en busca de una tierra prometida alejada de la civilización occidental es el leit motif de Los Pasos Perdidos; Planteando una fuga fallida para salir de la civilización burguesa. Pero en el caso de Saer hay una diferencia radical. Saer hace una crítica implícita al cuestionar cómo fue construido el relato del descubrimiento de América. Saer piensa desde la devastación ( de las culturas ancestrales) y la novela se articula desde ahí la cual nos dice que no es posible un regreso. Los mismos colástines sabían que eso no iba a suceder y lo informe (América) los iba a devorar tarde o temprano. Intuían que su mundo o realidad terminaría. Saer plantea completamente otro pensamiento, y un viraje, otra manera de entender la historia americana o la historia del continente bajo otras relaciones. Otros valores americanos que no se depositan en una visión utópica, más producto del cansancio de occidente, más no como una cuestión real de América y de sus grupos o sociedades; e incluso de su propia naturaleza.