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Notas de un errático sin nombre

Notas de un errático sin nombre / I El Viaje

I

El Viaje

El viaje al constituir una translación tanto espacial como temporal presupone siempre, o en su mayoría, un enlace directo con su punto de partida, es decir con su origen. El viaje se relaciona en todo momento con un yo "original" o con un "desde yo vengo y un desde yo soy". La translación que lo constituye es y se hace en una dirección tanto vertical como horizontal. Por lo tanto la parábola resultante de este hecho es propensa a discusión y análisis; un análisis respecto a su dinamismo por el cual presupone su inestabilidad. La parábola se bifurcara indeterminadamente ya que sólo en el momento del retorno a lo original o al punto de partida una posible estabilidad se hará presente. Podríamos decir que se retorna al punto 0 del plano, es decir a lo inerte del espacio y el tiempo, al vacío y silencio del cuerpo, es decir al cadáver.

La relación espacio-temporal no sólo se da en sentido positivo, sino que en cada punto localizado en un plano positivo supone directamente su localización paralela al plano negativo, es decir, exhibe su constitución dialéctica, es así que la parábola se despliega transformándose en una formación e integración hiperbólica.

Pero, ¿será acaso posible que esta hipérbola nunca llegue a tocar su punto de origen? es decir ¿el su retorno estará negado debido a su constitución? y si es así, ¿El viaje terminará siendo un acto de migración permanente donde el "yo viajero" (turista, visitante, explorador, consiente de su retorno) terminará en una permanente errancia sin retorno constituyéndose como un “yo extranjero" (extraño e intruso)?

En dicho cambio de estatuto la conciencia del autoreconocimiento sufre un cambio claro a partir del modelo del que se parte, dicho modelo entendiéndose desde el punto de identificación entre el "yo" y el "Otro".

La diferencia entre el "yo viajero-explorador" y el "yo extranjero-intruso" radica en la categorización performática del ser "Otro". En el primero la constitución del "yo" está claramente posicionado como un ente de mirada dominante y aprehensiva, mientras que el segundo pasa a ser sujeto vulnerable y susceptible de dominación al carecer de retorno del "yo original", su identidad depende y está condicionada al cambio y a la constitución que el "Otro dominante" hace del "Otro extraño". No por nada las problemáticas jurídicas de migración y democratización ética-racial de la contemporaneidad son ejes que se presentan claramente en las sociedades y países neoliberales con un poder adquisitivo tal que defienden su identidad dominante a través de la exclusión del Otro, dicha exclusión se concentra en la destitución del carácter de sujeto visitante a cambio del acondicionamiento del ser sujeto extranjero, es decir, extraño y por lo tanto susceptible de ser dominado por un supuesto sujeto originario. Dicho origen al que hago referencia no es desde el sentido antropológico de "pueblo originario o primitivo" sino a desde lo originario entendido como aquel punto del que se parte para ser y hacer sitio, es decir sitiar, esto desde el modelo de un "yo explorador" el cual es quien determina la acción con respecto a su Otro, ya fuese un Otro símil o un Otro diferente. En ambos casos la lucha de poder y las negociaciones son dinámicas que determinan la culturalización social del punto espacio-temporal en el que se encuentran.