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A propósito de l’image Maquante de Rithy Panh

A propósito de l’image Maquante de Rithy Panh

«La imagen ausente es la imagen de la infancia,

aquella imagen que terminó negada por los momentos de terror , 

aquella imagen que permaneció detenida en el tiempo de la incomprensión de los sucesos,

aquel pedazo de alma arrancada por la guerra y los procesos de des-humanización

en los que se enfrentaron esos cuerpos infantes.»

 

Las mareas del este determinaron el rumbo de la balsa, en ella solamente un niño fue el sobreviviente, los demás, cuerpos posados tiernamente a su alrededor, acogen con arraigo la última quemadura hiriente que el sol encarna a su paso por ocultarse en los falsos terruños del mar mediterráneo.

Cuerpos de barro, cuerpos de arcilla, en ellos prevalece el alma vibrante de la supervivencia. Sus rostros latentes buscan exhalar luz y voz, gesticular a modo de balbuceo la memoria corporal de los hechos.

El aún niño observa el horizonte por la mirilla improvisada de la madera salada, su pequeño ojo se afana a los destellos esporádicos de las gesticulaciones de los cuerpos presentes. En un juego casi ingenuo intenta aprehenderlos como cuando él y sus hermanos jugaban todos los veranos a capturar luciérnagas en la orilla del río que cruza la hoy extinta aldea donde nació. Juega a las figurillas de barro, en pequeños actos de evocación intenta recuperar la identidad y devolverles la voz perdida, articula la palabra-luz y moldea la sonrisa que prevalecía hasta entonces cautiva por el tiempo, un tiempo detenido y cristalizado por la estetización de una imagen que debido a su mecanismo intrínseco anhela el exterminio de todo aquello que se vislumbra como humano. La lógica de esta imagen termina por asegurar que lo innombrable deviene de lo incontable, –más de dos millones de personas ausentes desbordan todo intento de comprender las consecuencias de un acto unidimencional como el ejecutado por el Pol Pot–. No obstante lo innombrable constriñe el lamento que busca exalar un léxico que nombre la rostrificación y desgarre la hendidura de la historia abstrayendo de su vergüenza el resplandor de los padres que nunca murieron. Sólo una mente infante ayuda a resistir ese momento de terror que expide la mirada diligente de las gorgonas. La balsa posada en su fé escapa a la petrificación de la Medúsa, el aún niño se afianza al remo que subsiste al deterioro del olvido y rebelde al horizonte que se le impone emprende el retorno ...