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Senderos / Dios mío, porque me has abandonado

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Neomarxismo: Cuando los cristianos imaginan todo tipo de significados más profundos acerca del mal en el mundo es debido a que le temen al hecho de que Dios se hizo hombre en Jesucristo. Temen perder el Dios trascendente que garantiza el significado del universo. En el cristianismo Dios abandona su posición trascendente y se arroja hacía su propia creación, comprometiéndose hasta el punto de morir. Dios voluntariamente limitó su poder para dejar espacio para la libertad humana: no puede hacer nada sin nosotros. Sólo el cristianismo sintió que Dios, para ser plenamente Dios, debía ser tanto un rebelde como un rey.

Ortodoxia: La concepción racional de Dios no tiene ningún entendimiento del misterio y la poesía: así la realidad solo puede parecer absurda y vacía. El hecho de que Jesucristo sea el hijo de Dios no es un hecho racional, es un misterio que apunta hacía su infinita compasión por el hombre que no somos capaces de comprender. Para que el reino de Dios traiga una verdadera paz, brinda una reconciliación de los opuestos: justicia, providencia y libertad son la misma cosa ya que son traídos de manera inminente. La guerra de todos con todos en la ciudad de los hombres cede el paso en la comunidad cristiana formada alrededor del amor de Dios, que no forma una relación exclusiva entre dos, sino en una inclusiva comunidad trinitaria abierta al amor. Sólo así hay lugar para el triunfo de la materia sobre la muerte para entrar en un dominio donde el espacio, el tiempo y la carne corruptible han sido vencidos.

Deconstrucción: Tú entendimiento de Dios no es más que un ejercicio de fantasía. No hay ninguna ayuda de Dios en el camino, si hay una salvación tendrá que venir de nosotros mismos. La insistencia de Dios es un llamado a la responsabilidad práctica y no metafísica. Dios no existe, sin embargo llama como un deseo más allá del deseo que se manifiesta por medio de eventos que espantan nuestra tranquilidad: una promesa que alimenta al hombre en sus decisiones en el presente, no en un futuro idílico. El cristianismo es intentar que nosotros mismos seamos la segunda venida de Dios a la Tierra, un sueño activo que engendra lo que sueña. No hay victorias ni derrotas primordiales. La materia que de verdad importa son los riesgos de la vida, rezar no es más que exponerse a la gracia del azar.


Bibliografía

Chesterton, Gilberton Keith. Ortodoxia

Nancy, Jean-Luc. Declosión. La deconstrucción del cristianismo, 1

Zizek, Slavoj. El títere y el enano: el núcleo perverso del cristianismo

Zizek, Slavok & Milbank, John. The monstrosity of Christ