Por: Lauro López-Sánchez M.
El último film de Yorgos Lanthimos, Bugonia, las teorías conspiranoicas se tornan reales, no solo para destacar la preponderancia de la post verdad en tiempos de extrapolación política, tanto en sus efectos y afectos, sino también para legitimar y normalizar el imperante nihilismo escatológico en las ruinas del proyecto globalista neoliberal de la Unión Europea, que representa el dilema ontológico político, frente a la guerra en Ucrania.
El film de Lanthimos Bugonia, 2025 se nos sugiere como un test de postverdad en tiempos de extrapolación política ideológica irresoluble alimentada por las redes sociales; el problema es que desde principio a fin, Lanthimos nos intenta manipular para que el test funcione, provocando que la propia extrapolación ideológica se acabe imponiendo y se exponga la falla del test mismo. En el film Tedy y Ron son dos fracasados y marginados sociales, que deliran sobre una excéntrica teoría conspiranóica, ellos tienen la certeza y evidencias que la directora de la empresa donde trabaja Tedy, es una extraterrestre que busca aniquilar a la raza humana, a través de la empresa que desarrolla tecnología para ese propósito. La historia avanza bajo un tono de comedia absurda, mostrando la torpeza de Tedy y Ron. Al momento del secuestro de Michelle Fuller por la pareja, vamos notando que el guión comienza a mostrar numerosos equívocos y el test comienza a fallar igualmente. Uno de los principales problemas que comenzamos a evidenciar, es que Lanthimos desconoce todo acerca de como se desarrollan, las teorías conspiranoicas en Estados Unidos y el control de las agencias de inteligencias de las mismas, al grado de pensar, que estas agencias son las verdaderas benefactoras o creadoras de la gran mayoría de las conspiraciones. Dicho esto, las teorías se desarrollan en gran medida por una comunidad o colectividad, en foros, chats o blogs. Antes de las redes sociales, eran las propias comunidades en determinado territorio o localidad. La estructura interna de la conspiración radica en su poder de viralidad y contagio, no como una actividad privada. En el caso de Tedy, es una conspiración extraterritorial, incluso fuera de una comunidad virtual. Cabe recordar el asalto al Capitolio en enero de 2020 por los Proud Boys, en contra de los resultado electorales que daban ganador a Biden frente a Trump. Dicha comunidad creció en las redes a partir de un foro en 4Chan. Aquí no hay ninguna comunidad que alimente o expanda el delirio de Tedy, es un ejecutor solitario, y como veremos adelante, se trata más de una venganza personal que motiva el secuestro. Bajo el uso del flashback, se nos explica lo que en el presente no vemos, en dicho flashsback se nos detalla que la madre de Tedy, quedó en coma después de someterse a un tratamiento que la compañía de Michelle ofreció para atender su enfermedad.

Lanthimos se esmera demasiado en adentrarnos en la coherencia del delirio de Tedy, que ahora se justifica no solo por la paranoia, sino también por un asunto edípico entre Tedy y su madre. Después de los flashbacks, las torturas y humillaciones de Tedy hacia Michelle se intensifican, al punto de electrocutarla, cumpliendo la fantasía de cualquier joven anticapitalista o anarquista. Una vez aplicada las torturas, Michelle comienza a confesar lo que Tedy quiere escuchar y Michelle acepta que es una extraterrestre. Es notorio que ante la tortura comenzamos a sentir más empatía por Michelle, ya no es relevante la frialdad de esta arrogante directora de empresa, porque al fin nos muestra su fragilidad humana y vulnerabilidad. Entonces, aquí es preciso preguntarnos ¿Porqué Lanthimos se esforzó en adentrarnos en la fragilidad, y delirio de Tedy causadas por su enorme dolor y agravio? Ahora el dolor físico de Michelle comienza a mostrarnos al verdadero Tedy, através de sus brutales acciones, ahora es un completo desequilibrado que incluso manipula abusivamente a su primo Ron. Todo el uso cinematográfico se vuelca para mostrarnos ahora, a un sucio y cruel Tedy que exuda un sudor grasiento. La blanquitud de Tedy se torna grotesca y desagradable ante los close ups y su voz trémula que insisten en su discursos paranoico. Comenzamos a ver que este cambio de perspectiva, ya no es más la realidad de Tedy, sino una mirada externa que mira de cerca y con gran desprecio a los americanos protestantes desclasados, seguidores de Trump y MAGA. ¿No es acaso esta mirada, la mirada de las élites políticas liberales que ven con gran desdén y asco a estos americanos conservadores y fanatizados?
Antes los humillantes interrogatorios y las torturas, Michelle comienza a ceder y acepta lo que Tedy quiere escuchar. Ahora Tedy toma la figura de un agente de un estado dictatorial que tortura a los opositores para imponer la razón y verdad absoluta del régimen; el asunto es que no hay tal razón o régimen, solo es una solitaria conspiración. El sometimiento de Michelle va generando más y más empatía en los espectadores, frente a la crueldad de Tedy, pero sobre todo cuando al descubrir que en efecto Michelle es una extraterrestre que solo ha buscado el bien de la humanidad. Bajo un discurso cargado de liberalismo, explica sus interés en la tierra y su gran decepción ante personas como Tedy, es decir todo aquello que no sea lo compartido por el liberalismo, llámese también wokismo progre y libre mercado. Todo este conjunto de escenas y diálogos entre Tedy y Michelle parece un debate electoral en donde el uso de la postverdad va quedando corta y sin embargo es lo único que los contiene.

Los excesos de Tedy, nos devela la narrativa secreta en los dos registros y perspectivas con los que Lanthimos nos ha estado manipulado, y los cuales se contraponen. Como si se tratase de dos posiciones políticas e ideológicas encontradas, en donde por un lado tenemos a Tedy como un trumpista fuera de sí, en total delirio y por el otro lado a Michelle como la extraterrestre liberal que busca la emancipación de la humanidad, o fin de la historia en los términos de Fukujama. Ambos personajes encerrados en su correspondiente ideología y donde su excedente es la post verdad como medida autoreguladora. El asunto crítico es cuando el excedente de postverdad se materializa. En el caso de Tedy, es descubrir su laboratorio secreto con cadáveres humanos viviseccionados, a lado de los archivos que reúne todos los datos de la conspiración. En el caso de Michelle es teletransportase a su nave para aniquilar a la raza humana. El asunto crucial y donde se le escapa por completo el juego a Lanthimos, es en la escena donde los personaje proceden para mostrar la verdad fuera de la postverdad. En el caso de Tedy, es ver el resultado de sus disecciones en el pequeño laboratorio improvisado, alojando un par de cuerpos abiertos con sus propias manos. En el caso de Michelle, es reventar una burbuja que conlleva a millones de muertes sin tocarlas.
Las cosas aquí se tornan contraproducentes, no sabemos ya si para el propio Lanthimos , el film o el subtexto solo funcionan no para articularse bajo la fragmentación cósmica ante la inmersión de la postverdad, que tanto sugería la trama, sino por el contrario, vemos que lo que hace resurgir es la razón liberal frente a los desmanes de Tedy y su irracionalidad exacerbada; al final veremos al propio Tedy volar en pedazos al inmolarse como terrorista islámico, haciendo resurgir entre los fragmentos del cuerpo destrozado de Tedy, no la incertidumbre cósmica, sino la claridad de la razón liberal, representada por Michelle puesta a prueba.

Es evidente que el test de postverdad en Bugonia nunca funcionó, en cambio sí es muy efectivo para naturalizar la escatología como meta y objetivo del liberalismo occidental, que se impone como narrativa hoy presente en los discursos de los altos funcionarios de la Unión Europea, frente al conflicto en Ucrania, en donde la única solución al conflicto es la guerra contra Rusia: ¡Queremos la guerra o la guerra! incluso si esto detona el riesgo de una respuesta nuclear, que acabaría con todo. ¿No es acaso Michelle el equivalente a Ursula von der Leyen que mantiene en su discurso (a manera de disfraz) la preponderancia de la libertad y nacionalismo europeo, frente a la dictadura rusa? ¿No es acaso, el disfraz liberal que emplea el complejo militar, mediático y financiero quién realmente está detrás e incita a la guerra contra Rusia? Ante las ruinas del globalismo liberal atlantista, es evidente que no es ya el liberalismo occidental que está en riesgo, es más bien, mantener encubierto el nihilismo escatológico, como verdadera ideología ante el conflicto en Ucrania, como problema ontológico político y que su resolución sería el fin mismo de todo.
Europa está en combate. Un combate por un continente completo y en paz.Por una Europa libre e independiente. Un combate por nuestros valores y nuestras democracias. Un combate por nuestra libertad y nuestra capacidad de determinar nuestro destino por nosotros mismos. No se confundan: es un combate por nuestro futuro.
Discurso sobre el estado de la Unión de 2025 pronunciado por la presidenta Von der Leyen. 09-09-25

